Declaración Religiosa

La Declaración religiosa sobre moralidad, justicia, y salud sexual es el documento central del Religious Institute. Más que 4,600 líderes religiosos de más de 50 tradiciones religiosas subscriben la Declaración religiosa sobre moralidad sexual, justicia, y salud, incluidos clérigos; educadores y consejeros religiosos profesionales; líderes denominacionales y de instancias interreligiosas; y presidentes, decanos y miembros del profesorado de seminarios. Pueda ratificar la Declaración abajo.

Declaración religiosa sobre moralidad, justicia, y salud sexual

La sexualidad es un don dador de vida y satisfacción, dado por Dios. Venimos desde diversas comunidades religiosas a reconocer la sexualidad como central de nuestra humanidad y como parte integral de nuestra espiritualidad. Denunciamos el dolor, la aflicción, la opresión, y la pérdida de sentido que muchas personas experimentan a propósito de su sexualidad.

Nuestras tradiciones de fe celebran la bondad de la creación, lo que incluye a nuestros cuerpos y a nuestra sexualidad.

Pecamos al abusar de este don sagrado, o explotarlo. Sin embargo, la gran promesa de nuestras tradiciones es el amor, la sanación, y las relaciones restauradas.

Nuestra cultura necesita una ética sexual enfocada hacia las relaciones personales y la justicia social, en vez de hacia actos sexuales particulares.

Todas las personas tienen el derecho y la responsabilidad de llevar una vida sexual que exprese amor, justicia, reciprocidad, compromiso, consentimiento, y placer. Basados en el respeto al cuerpo y en la vulnerabilidad que acarrea la intimidad, esta ética fomenta la salud física, emocional y espiritual. No acepta dobles estándares y se aplica a todas las personas, sin distinción de sexo, género, color, edad, condición corporal, situación marital, u orientación sexual.

Dios escucha el clamor de quienes sufren por el fracaso de las comunidades religiosas para bregar con la sexualidad.

Somos llamados a ver, escuchar, y a responder al sufrimiento causado por la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales, la pandemia del VIH, el crecimiento insostenible de la población y el consumo excesivo, y la explotación comercial de la sexualidad.

Las comunidades de fe deben, por lo tanto, ser buscadoras de la verdad, valientes, y justas. Hacemos un llamado a favor de:

  • La reflexión teológica que integre la sabiduría de la gente excluida y frecuentemente silenciada, así como los hallazgos sobre la sexualidad de la medicina, la ciencia social, las artes y las humanidades.
  • La inclusión plena de las mujeres y las minorías sexuales en la vida congregacional, incluso su ordenación y la bendición de las uniones de personas del mismo género.
  • La consejería y educación sobre sexualidad a todo lo largo del ciclo vital, por parte de líderes religiosos capacitados.
  • El apoyo a quienes desafían la opresión sexual y a quienes trabajan por la justicia dentro de sus congregaciones y en su denominación religiosa.

Las comunidades de fe deben también expresar su apoyo a la educación sexual y a la integridad espiritual en la sociedad. Hacemos un llamado a favor de:

  • Educación sexual para toda la vida, apropiada a la edad, en escuelas, seminarios, y en establecimientos comunitarios.
  • Un compromiso basado en la fe hacia los derechos sexuales y reproductivos, lo que incluye el acceso a la anticoncepción voluntaria, al aborto, y a la prevención y tratamiento del VIH y de las infecciones transmitidas sexualmente.
  • Un liderazgo religioso hacia los movimientos para terminar con la injusticia sexual y social.

Dios se regocija cuando celebramos nuestra sexualidad con santidad e integridad. Nosotros, los abajo firmantes, invitamos a nuestros colegas y comunidades de fe a unírsenos para promover la moralidad sexual, la justicia, y la salud.

Actualizado enero 2015 • The Religious Declaration in English

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